Comentarios Liberales (LXVIII)
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS
Bueno, pues se acabó. La Historia de España, tan larga y grandiosa en sus hazañas que, siquiera para compensarlas, también abunda en vilezas mayúsculas, vivió ayer su vileza definitiva, su momento más infame, su trámite más infausto, su expolio más miserable, su eutanasia más involuntaria, su liquidación más abyecta, su asesinato más cobarde. Porque desde ayer, gracias a la coyunda de unos nacionalistas liberticidas y unos socialistas traidores al pueblo que supuestamente representan, España es sólo un cadáver.Nuestro Estado de Derecho desaparece de hecho al extinguirse legalmente la Nación que lo sostenía. Y ha sido una casta política hundida hasta las cejas en la corrupción, tan falta de cultura como sobrada de altanería, la que ha tenido el criminal privilegio de liquidar la Nación-Estado más antigua de Europa y uno de los más antiguos solares de la civilización occidental. En 3.000 años cifró su existencia aquel sabio andaluz llamado don Antonio Domínguez Ortiz que, viendo venir lo que finalmente ha llegado, dedicó sus últimos días a redactar a modo de testamento una breve Historia de España, para que pudieran enterarse los jóvenes qué formidable nación se ha cargado la harka progre con un tal Zapatero a la cabeza. Y con todo el PSOE detrás, naturalmente.
Hace muchos años escribió Juan Goytisolo la Reivindicación del Conde Don Julián, apología de la traición a un pueblo y modelo tontiesnob y posmoderno de culto al totalitarismo islámico. Imagino que de un momento a otro, con el patrocinio de su sultán Mohamed, publicará la Reivindicación de Zapatero, por seguir cultivando el género de la alta traición. Imagino también que se abrirá con la frase célebre: «El matador fue Vellido; el impulso, soberano". Sólo que ayer, en la Santa Gadea de las Cortes, con don Rodrigo Rajoy esperando al pie de los Evangelios, el heredero del trono de Recaredo no se presentó.
Ni una palabra, ni un argumento, ni una razón, nada. Ayer, Vellido Zapatero se limitó a votar la traición al pueblo español y la liquidación de España como lo que es: un progre vulgar, un socialista del montón. Ayer, el PSOE todo se hermanó en la puñalada por la espalda al régimen constitucional de 1978 y firmó la muerte de la Nación que desde hace 200 años fundamenta cualquier constitución española, sea monárquica, republicana, caótica o despótica.
El régimen polancozapateril alumbrado ayer tras matar en el parto a la Madre España pertenece, claro está, al género despótico iletrado. Nunca un texto tan horriblemente escrito, tan manchado de tinta y de sangre, ha liquidado un legado moral, cultural, político e institucional tan inmenso como el de España. Lo que ayer se votó no fue una ley orgánica sino un residuo orgánico, una fechoría de Zapatero, un vil Zapatuto. ¡Cuántos siglos echados a perder en pocas horas!